¿Puede la propiedad intelectual ayudar a enfrentar las consecuencias del cambio climatico? ; ante la actual situación ambiental a nivel global, estas y otras preguntas similares empiezan a preocupar a los gobiernos de todo el mundo, en especial teniendo en cuenta la ya conocida metáfora, que la propiedad intelectual es el petróleo del siglo XXI.

La 15 conferencia sobre cambio climático organizada por Naciones Unidas del 7 al 18 de diciembre de 2009, celebrada en Copenhague, se convirtió en la ocasión para alentar el debate, sobre la forma en que los derechos de propiedad intelectual intervienen en el desarrollo tecnológico y su impacto con un medio ambiente sostenible.
Deteniéndonos en la retórica que desde hace siglos ha circundado la propiedad intelectual, y la que ahora se ha empezado a usar, es poco alentador el panorama de la relación entre la naturaleza y esta clase de derechos.
Cuando en el siglo XIX se implemento por primera vez en Colombia un sistema de propiedad intelectual, los abogados y políticos que defendieron la existencia de los derechos sobre las invenciones de aplicación industrial y sobre las creaciones espirituales, lo hicieron desde una perspectiva occidental eurocentrica.
Los letrados decimonónicos eran concientes que la propiedad intelectual potencializa el capitalismo, estimulando la producción y el consumo de bienes. Este enfoque tenia como eje que las creaciones intelectuales buscaban como propósito, llevar a la sociedad hacia el progreso y la civilización, donde el hombre con sus tecnologias, dominaria, avasallaria y conquistaria la naturaleza para consumir mas y a menor precio.
La actual preocupación de la propiedad intelectual relacionada con el cambio climático, esta dirigida a visualizar como amenaza a la naturaleza, y en ese sentido continua la obsesión de dominarla y conquistarla. La retórica de la tecnología verde y la PI, se moviliza hacia el estimulo en inversiones en investigación y desarrollo de industrias e inventos amigables con el medio ambiente, que se traducen en mayor cantidad de productos en el mercado.
En todo caso, el debate que se ha iniciado alrededor del medio ambiente y la propiedad intelectual, solo se ha centrado en las patentes, dejando de lado otras áreas de la propiedad industrial, como las marcas y signos distintivos. Estas ultimas están enfocadas en estimular el consumo.
La propiedad intelectual debe estar atada a políticas de consumo responsable y ético. La economía del conocimiento que continúe con perspectivas fragmentadas, percibiendo a la naturaleza como un objeto de dominación es sumamente peligrosa y amenazante.
Además, existe una relación proporcionalmente inversa entre los países productores de tecnología y propietarios de derechos de propiedad intelectual, y los países ricos en biodiversidad y recursos naturales. Esta preocupante situación, convierte el debate sobre cambio climático y propiedad intelectual, en un asunto mucho más complejo que debe ser tratado con mayor atención.
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